Morir de viejos

 

El mundo rotario se encuentra de luto. Los que en algún momento conocimos y compartimos con MANOLO (José Manuel Herrero Arandia) y su esposa Cristy (María Cristina Carvajal Argudín), sentimos desconcierto e incredulidad cuando recibimos la noticia de su muerte. Nos resistimos a creer que una pareja de tan nobles intereses pudiera ser objeto de un vil asesinato.

Manolo, quien con su don de gentes y simpatía sembró la semilla de la amistad entre todos nosotros, era alegre y entusiasta. Persona respetable y gran generador de empleo en su ciudad natal, Tehuacán, dedicó en compañía de Cristry 25 años de su vida a ayudar al prójimo y acudir donde se le necesitaba.

Como Rotario desempeñó con lujo de competencia la Gobernación del Distrito 4180 en el período 2004 - 2005 y la Coordinación Regional de la Fundación Rotaria Zona 21 A. Fue también Representante Personal del Presidente de Rotary en varias Conferencias Distritales y a medida que su experiencia y conocimiento aumentó, se convirtió en uno de los más importantes Instructores de Gobernadores. Fuimos muchos los que recibimos sus enseñanzas y que hoy lo recordamos con entrañable cariño.

Además de participar activamente en el Club Rotario Tehuacán Manantiales, distinguiéndose en la promoción de diversas causas sociales, Manolo era un Ingeniero Civil exitoso y uno de los más importantes empresarios de la Industria de la Construcción, no solo en Tehuacán, donde residía, sino en varias ciudades de su país, México.

No me cabe duda que unas personas de estas características no tenían por qué ser el blanco de nadie. Absolutamente nada, justifica el atentado del que fueron víctimas Manolo y Cristy.
Es una gran pérdida de dos seres humanos intachables y aunque nunca los podremos recuperar, seguirá viva en nuestros corazones su imagen y en nuestras mentes sus enseñanzas.
Estamos perdiendo la cordura. Ya los problemas no se arreglan con palabras, se agravan con agresión.

Vivimos en un mundo donde se está imponiendo la ley del más fuerte, no la de la razón y la verdad.
La seguridad naufraga en estas circunstancias. Se trata de amedrentar a la gente de bien para que se pliegue por angustia y desesperación a las consignas de los asesinos, que además de hacer daño, quieren causar el mayor impacto publicitario posible:
Este asesinato y la escalada de violencia traspasan las fronteras de nuestros países hermanos y posicionan la seguridad como prioridad en la agenda política, donde la criminalidad va más allá de la acción de un Estado de Derecho, que no ha podido ajustarse a lo que sucede. El concepto de justicia se deteriora sin que nadie tome las acciones pertinentes para detener lo que está sucediendo.
Pero aun en medio del dolor, hay que reaccionar y rápidamente, con el fin de fortalecer los lazos colectivos, la noción de pertenencia, el saber que somos muchos más los buenos y que estamos conscientes y solidarios de la tragedia que afecta a los familiares de las víctimas y a la sociedad en general. Es responsabilidad de todos nosotros cambiar estas circunstancias.
Lo sucedido con Manolo es una invitación a mejorar la calidad de nuestra amistad. No miremos para otro lado, dejando que los afanes diarios impidan reaccionar ante lo que sucede con nuestros amigos, aquellas personas que están a nuestro lado y con las cuales compartimos anhelos de servicio, pero también de paz, igualdad y seguridad.

De este lamentable hecho solo resta decir: “Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo…” Manolo y Cristy, ustedes han dejado una gran huella entre todos los que compartimos su compromiso Rotario, los extrañaremos mucho.
Manolo Y Cristy, ¡ustedes deberían haber muerto de viejos!

GD 4271 Ligia Maria Palacios
Medellín – Colombia – mail: limapa@une.net.co

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Esta página fue actualizada el día 02/07/2016